Cómo Recuperar la Confianza

 

If you had my love and I gave you all my trust

Would you comfort me?

And if somehow you knew that your love would be untrue.

Would you lie to me?

And call me baby

 

(Jennifer Lopez, If You Had My Love, 1999)


 

La base de cualquier tipo de relación entre las personas es la confianza. Cuando la confianza se daña, sea por el motivo que sea, nuestras relaciones se deterioran y en ocasiones pueden llegar a romperse. Cuando la relación nos importa, porque queremos a esa persona, sufrimos porque las cosas no son como antes y deseamos recuperar la relación. En esos casos, nos preguntamos: ¿es posible recuperar la confianza?, ¿cómo podemos volver a confiar en los demás?, ¿qué podemos hacer para que vuelvan a confiar en nosotros?

 

Normalmente, cuando se pierde la confianza en la otra persona es porque nos ha dicho o hecho algo que nos ha lastimado y ya no nos sentimos seguros con ella. De ahí que nuestra relación se resienta. Sin embargo, si queremos, siempre es posible recuperar la confianza y volver a disfrutar de relaciones saludables, y si nos valemos de un método, seguro que nos resulta más fácil, rápido y cómodo recuperarla.

 

A continuación, detallo los cuatro pasos para recuperar la confianza que enseño en los procesos de mediación, en especial en aquellas mediaciones familiares y de amistad en las que las personas tienen una relación deteriorada con motivo de haber perdido la confianza. Se trata de mediaciones en las que se quiere recuperar la relación y para ello primero es necesario recuperar la confianza.

 

Estos pasos los he simplificado y plasmado en un diagrama para que las personas que acuden a mediación comprendan y tengan presente cuál es el objetivo del proceso. Este diagrama es el que aparece en la foto del artículo y son el esquema de las explicaciones que siguen a continuación.

 
CUATRO PASOS PARA RECUPERAR LA CONFIANZA
 
Primer Paso: Disposición

  • Tomar conciencia del punto en el que estamos y tomar la decisión de revertirlo.

Es lo que se llama tener un propósito de enmienda, de cambio. Este primer paso requiere que identifiquemos o conozcamos aquello que ha lastimado al otro para poder cambiar nuestro comportamiento y decidamos cambiarlo. Para ello es preciso liberarnos de la culpa y dejarnos de juzgar. No se trata de valorar los hechos en términos de “he sido bueno o malo” o “lo he hecho bien o mal”, sino de conocer si aquello que he hecho ha afectado a la otra persona y cómo le ha afectado.

  • Perdonar a los demás y perdonarnos a nosotros mismos por lo ocurrido.

No sólo hemos de estar dispuestos a cambiar, sino a pasar página, perdonándonos y perdonando a los demás por lo ocurrido, de lo contrario nos quedamos anclados en el reproche y no avanzamos. Si no somos capaces de encontrar la paz en nuestro corazón difícilmente podremos lograr un cambio de conducta.

 
Segundo Paso: Comunicación

  • Comunicar mutuamente nuestros pensamientos y sentimientos.

Se trata de intercambiar pensamientos y sentimientos, tanto por haber realizado determinados actos, como por haberlos sufrido. Observando y conociendo los pensamientos y sentimientos de la otra persona podemos darnos cuenta hasta qué punto o de qué manera hemos afectado a la otra persona con nuestro comportamiento o hasta qué punto nos sentimos afectados por lo que otros han realizado.

  • Comunicar mutuamente nuestras necesidades.

El detectar y comunicar a la otra persona nuestros sentimientos hace posible que seamos capaces de comunicar nuestras necesidades más profundas. Las necesidades son las que nos mueven o nos detienen y son las que dan sentido a todo lo que pensamos, sentimos, decimos y hacemos. Cuando nuestras necesidades no están siendo cubiertas experimentamos sentimientos negativos como la tristeza, el miedo, la ira, la desconfianza, etc. De ahí que observando los sentimientos que nos provocan determinados comportamientos o palabras podamos detectar aquello que nos falta para estar bien con nosotros mismos.

  • Comunicar nuestro propósito de enmienda.

Tan importante es tomar la decisión de cambiar o de aceptar un cambio por parte del otro, como que la otra persona lo sepa. Hay que superar el orgullo y transmitir de forma humilde y sencilla nuestra decisión. De esta forma demostramos a la otra persona nuestra disposición de avanzar hacia el futuro y dejar atrás el pasado.

 
Tercer Paso: Actos

  • Proponer y acordar entre las partes las acciones que se quieren llevar a cabo y cómo llevarlas a cabo.

De lo que se trata es de negociar qué vamos a hacer a partir de ahora y cómo vamos a llevarlo a la práctica. La idea es proponer diferentes opciones de solución y escoger aquellas con las que mejor nos sintamos mutuamente. Si algo no ha salido bien, es importante consensuar qué podemos hacer a partir de ahora y detallar la manera, el momento, el lugar y las personas que van a llevar a cabo dichas acciones. Se trata de poder llevar las ideas a la práctica, de ahí la necesidad de detallar.

  • Llevar a la práctica las diferentes acciones.

Una vez identificadas las posibles acciones a llevar a cabo y el modo de llevarlas es importante ponerlas en práctica y ver si funcionan. De lo contrario, las palabras se las lleva el viento. Llevar a cabo aquello hemos decidido es una forma de demostrarle a la otra persona que hemos cambiado y que la relación nos importa.

  • Actuar de conformidad a las normas éticas y de buena fe.

No sólo se trata de llevar a la práctica aquello que hemos consensuado, sino de llevarlo a la práctica actuando de buena fe, es decir, actuando de forma adecuada, con honradez y rectitud, de conformidad a las normas éticas.

 
Cuarto Paso: Tiempo

  • La confianza entre las personas es un proceso que se prolonga en el tiempo.

Recuperar la confianza no es algo inmediato, requiere tiempo y esfuerzo, es un proceso que requiere de cuidados y constancia por parte de todos los implicados. Necesitamos tiempo para poner en práctica lo acordado y ver si funciona. Necesitamos tiempo para comprobar que la otra persona ha cambiado su actitud. El tiempo también permite que sanemos nuestras heridas emocionales y nos abramos nuevamente a la otra persona.

 
PRINCIPIOS Y VALORES QUE RIGEN EL PROCESO DE LA CONFIANZA
 

Estos cuatro pasos se complementan con unos principios y valores que han de regir el proceso de la confianza a lo largo del tiempo. Esto significa que cada uno de los cuatro pasos tiene que estar guiado e inspirado por ellos para que los resultados sean los adecuados.

 
Libertad

Nuestros actos deben llevarse a cabo desde la total autonomía, nunca deben venir impuestos por nadie. Hemos de ser libres para tomar decisiones y para hacer lo que queremos hacer. Tener la libertad de crear soluciones, de expresarnos y comportarnos como somos, desde la espontaneidad, en definitiva, ser auténticos.

 
Límites

Debemos tener presente que todos tenemos unos límites que no debemos permitir que nadie traspase. Es preciso conocer cuáles son nuestros límites y saber comunicarlos. Expresar nuestros límites no sólo nos protege, sino que los demás saben el marco en el que nos movemos para actuar con seguridad.

 
Tolerancia

Vivimos en sociedad y hemos de aprender a convivir con los demás. Pensar o hacer las cosas de forma diferente a como yo las haría no debe suponer un problema. Se trata de entender y aceptar lo que otros hacen, ser pacientes y comprensibles, siempre y cuando no traspasen nuestros límites y nos respeten.

 
Respeto

Respetar significa tratar bien a los demás y que nos traten bien. Cuidar a la otra persona y sentir que ella nos cuida. Cuando actuamos con respeto trasmitimos que la otra persona es importante para nosotros y nos importa su bienestar, cuidamos lo que hacemos y decimos para no dañar a los demás.

 
Conclusión…

Confiar en los demás y que los demás confíen en nosotros no es algo automático, lleva tiempo, máxime si la confianza inicial se ha deteriorado o perdido. Confiar es un acto entre las personas que requiere voluntad, comunicación y hacer cosas juntos, siempre desde la libertad personal, el respeto y la tolerancia. La confianza es el resultado de ese proceso temporal: el sentirnos seguros y a gusto con esa persona para poder explicarle nuestras intimidades, nuestros secretos, nuestros deseos, y para poder llevar a cabo nuestros actos, sin sentir vergüenza o temor, pues la confianza es apertura y amor hacia uno mismo y hacia los demás.

 
 

María del Carmen García Jiménez
Mediadora Profesional