¡Abre los Ojos… a la Mediación!

 

Los seres humanos somos animales de costumbres. Según sea la cultura en la que hemos nacido y las creencias que nos han inculcado, así actuamos. Ya sea por comodidad o por desconocimiento, difícilmente rompemos con esas creencias y costumbres preestablecidas. Vivimos con los ojos cerrados a otras posibilidades que nos permiten ser libres y dueños de nuestros actos. Y, ¡ya es hora de abrir los ojos a otras costumbres, a otras oportunidades, a otros métodos de resolución de conflictos!…

¡Ya es hora de abrir los ojos... a la Mediación!

 

 ¿Qué es la Mediación?

La Mediación se considera un método de resolución de conflictos pacífico y dialogado que permite crear, a partir de un proceso y de unas técnicas que aplica un tercero imparcial sin poder de decisión (el mediador), un espacio óptimo de comunicación en el que las personas en conflicto (las partes) gestionan de forma adecuada sus diferencias, llegando por ellas mismas con la ayuda del mediador a los acuerdos que estiman oportunos.

 
 
- Un método de resolución de conflictos pacífico y dialogado

Durante siglos hemos intentado solucionar nuestras diferencias de forma adversarial y en muchas ocasiones violentamente. Primero con el uso de la fuerza y luego, como evolución de lo anterior, con la aplicación del Derecho. Estos métodos pueden poner fin a una situación, sin embargo, no significa que pongan fin a un conflicto entre las partes, sin olvidar las trágicas consecuencias que pueden tener para las personas los métodos basados en el uso de la fuerza.

 

La misma evolución humana ha llevado a desarrollar nuevos métodos de resolución de conflictos basados en los intereses y necesidades de las personas que son capaces no sólo de poner fin a una situación, sino de abordar el conflicto y poner fin al mismo de una forma pacífica y dialogada.

 

La Mediación, como método de resolución de conflictos, tiene como objetivo fomentar la paz y el diálogo entre las personas, devolviéndoles el poder y la responsabilidad para resolver los conflictos a través de una comunicación no violenta, basada en el respeto y el reconocimiento de las personas. En el fragor del conflicto perdemos las formas y nuestra comunicación se deteriora y en ocasiones se rompe. De lo que se trata es de retomar la comunicación, el diálogo y, a partir de aquí, empezar a recomponer el puzle que se ha roto.

 
- El proceso de mediación y las técnicas

La Mediación es un método de resolución de conflictos que se dota de un proceso y de unas técnicas. El proceso de mediación es un proceso flexible que se adapta a las necesidades de las personas en conflicto y al tipo de conflicto. Mediante la aplicación de una serie de técnicas que aplica la persona mediadora se va desgranando, ordenando y dando solución a una situación conflictiva.

 

Este proceso está compuesto por unas fases que son comunes a cualquiera de las tres Escuelas o Estilos de Mediación (Escuela de Harvard, Escuela Transformativa y Escuela Circular-Narrativa). Sea cual sea el método o estilo de mediación que se ponga en práctica, hay unos mínimos que siempre se respetan y que dotan a la Mediación de una unidad entre todas sus Escuelas de pensamiento.

 

En cuanto a las técnicas, podemos destacar la técnica de la escucha activa como la técnica estrella para el mediador para poder comprender la profundidad del conflicto, identificar las necesidades de las partes y devolver el poder y la responsabilidad a las partes.

 
- El mediador: tercero imparcial y neutral sin poder de decisión

El mediador es un profesional con formación en Mediación, experto en la gestión dialogada de los conflictos y procedente de disciplinas tan diversas como el Derecho, la Psicología, la Educación Social, el Trabajo Social, la Criminología, la Sociología, la Antropología, la Arquitectura…

 

La principal característica de la persona mediadora es que en el acto de la Mediación debe actuar en calidad de tercero imparcial y neutral, lo cual significa que no debe tomar partido por ninguna de las partes en conflicto (imparcialidad), ni intentar influenciar en la toma de decisiones de las partes (neutralidad).

 

Estas características del mediador parten del principio de autodeterminación de las partes, según el cual son ellas las que tienen el poder de decisión y la responsabilidad plena de sus actos. De modo que el mediador no juzga, ni toma decisiones, sino que ayuda a las partes a tratar sus conflictos desde la libertad.

 

Las funciones de la persona mediadora se adaptan a las fases del proceso de mediación y van evolucionando según las mismas. Así, pues, el mediador explica y dirige el proceso de mediación; escucha y pregunta a las partes sobre los hechos; ayuda a las partes a comunicarse, a empoderarse y a reconocerse mutuamente; ayuda a identificar asuntos y a encontrar puntos en común; fomenta el desarrollo de ideas y de opciones creativas; ayuda a evaluar y a reducir el número de opciones; y, por último, si se llega a un acuerdo, el mediador redacta el pacto de mediación.

 
- Un espacio óptimo de comunicación

Uno de los objetivos principales y primordiales en el desarrollo de la Mediación es conseguir crear por el mediador un clima de confianza, aceptación y comunicación entre las partes.

 

En la mayoría de supuestos, la comunicación entre las partes se ha deteriorado tanto que no es posible comprenderse, ni llegar a acuerdos. Así, pues, el mediador primero observa cuál es la forma de comunicación entre las partes, para posteriormente enseñarles una nueva forma de comunicación basada en el respeto y la escucha mutua.

 

Para ello es importante que la Mediación se lleve a cabo en un lugar neutral, libre de interferencias y de influencias externas. Una sala en la que las partes se sientan a la misma altura y con las mismas oportunidades, y ante una persona, el mediador, que les ayude a expresar aquello que piensan y sienten, a sentirse escuchadas y respetadas, y a escuchar y respetar a los demás.

 
- Los acuerdos de las partes

Las partes, en base a los principios de autodeterminación y voluntariedad, son las que deciden iniciar un proceso de mediación y alcanzar los acuerdos que ellas estiman oportunos, siempre y cuando sean pactos que no sean contrarios a Derecho.

 

Para ello cuentan con la figura del mediador, el cual ayuda a las partes a salir de sus posiciones, identificando los intereses de cada una de ellas, para posteriormente concretar aquellos temas de los que necesitan hablar, buscar y seleccionar opciones, y finalmente llegar a acuerdos.

 

No todas las personas somos iguales, por lo tanto, no todas las soluciones tienen que ser las mismas. Y, por otro lado, quién mejor que uno mismo para saber qué es aquello que necesitamos y nos hace felices. Los acuerdos en mediación son pactos hechos por las partes a su medida y redactados por el mediador, haciendo este aspecto de la Mediación un método único que devuelve el poder y la responsabilidad a las personas preservando la calidad de las relaciones.

 

 

¿Qué beneficios nos puede aportar la Mediación?

La Mediación puede aportarnos muchos y variados beneficios, entre los que podemos destacar los siguientes: Un proceso a la medida de las partes, la rápida resolución de las controversias, el menor coste emocional de todos los implicados, el ahorro económico, los acuerdos a la medida y el aprendizaje de las partes.

 

- Un proceso a la medida de las partes

El proceso de mediación es un proceso flexible y adaptable a las necesidades de las partes. Si bien hay unos mínimos y unas fases por las que transitar, tanto el ritmo de la mediación, como las técnicas que el mediador aplica en cada momento, van función de cómo son las partes y qué necesitan. Este aspecto permite “personalizar” el proceso, dotándolo de singularidad y especialidad.

 

- La rápida resolución de las controversias

El proceso de mediación se caracteriza por ser dinámico y de corta duración. Si bien es cierto que todo va en función de lo enraizado que esté el conflicto y de la predisposición de las partes para llegar a acuerdos, bastarán unas pocas sesiones de mediación para poder comprender lo ocurrido, identificar los temas a tratar y vislumbrar opciones de solución al conflicto. Pasar página nos permite afrontar el futuro con otra actitud.

 

- El menor coste emocional de todos los implicados

La posibilidad de hablar de los problemas de una forma tranquila y dialogada, así como la resolución rápida de los conflictos, permiten rebajar el sufrimiento de las personas que están inmersas en un conflicto, tanto de las personas directas, como de las indirectas (hijos u otros familiares, compañeros o conocidos). Cuando los niveles de ansiedad descienden es mucho más fácil llegar a acuerdos con los demás y entenderse.

 

- El ahorro económico

La rapidez en la resolución de los conflictos permite ahorrar dinero a las personas no sólo en cuestiones procedimentales, sino también en otros aspectos. Es decir, no se trata de evaluar solamente cuánto dinero nos gastamos en el procedimiento de resolución de conflictos, sino de cuánto dinero nos ahorramos en otras áreas de nuestra vida al haber escogido un método de resolución de conflictos como la Mediación. Económicamente ahorramos en función de las implicaciones mayores o menores que tenga el conflicto.

 

- Los acuerdos a la medida

La elaboración de acuerdos por las partes a la medida de sus necesidades es uno de los aspectos que dotan de más valor a este método, pues devuelve el protagonismo y la responsabilidad a las personas, haciéndolas creadoras de sus circunstancias al tomar ellas las decisiones. Cuando las personas recobran el poder y se sienten protagonistas de sus propias circunstancias, adoptan una nueva actitud frente a la vida.

 

- El aprendizaje de las partes

Participar en un proceso de mediación es una gran oportunidad de cambio en las personas y de transformación de las relaciones. Las partes no sólo pueden encontrar soluciones a los problemas por los que atraviesan en ese momento, sino que pueden aprender a comunicarse, a negociar, a respetarse, a escucharse, a reconocerse, a identificar aquellos aspectos a mejorar… de modo que salen fortalecidas, con una nueva perspectiva de ellas mismas, de los demás y de la gestión de los conflictos futuros.

 

 

¿Cuándo podemos acudir a Mediación?

A Mediación podemos acudir siempre que nos encontremos inmersos en un conflicto de intereses con otra/s persona/s y no seamos capaces de alcanzar acuerdos por nosotros mismos. Y los conflictos pueden ser de todo tipo: conflictos en la familia, entre vecinos, entre empresas, en el lugar de trabajo, en las relaciones de consumo…

 

Ante un conflicto, lo más importante es realizar un buen análisis y diagnóstico del mismo, y, a partir de ese momento, que las personas sepan qué les ocurre, en qué punto se encuentran y cómo gestionar de la forma más efectiva el problema que les afecta.

 

Para ello, es fundamental que las personas acudan a un mediador. La figura del mediador como profesional experto en gestionar conflictos, valorará, a partir del llamado “Examen de Mediabilidad”, si la Mediación es el método que mejor se ajusta a ese tipo de conflicto, o bien es preferible derivar a las personas a otro tipo de profesional.

 

En ocasiones, dadas las implicaciones o complejidades del conflicto, las partes pueden necesitar, además de la Mediación, de la ayuda de otro tipo de profesionales (abogados, psicólogos, peritos…). Las intervenciones de este tipo de profesionales son totalmente compatibles y complementarias con la Mediación, pudiendo estos profesionales acudir a las sesiones de mediación y enriquecer las mismas con su asesoramiento a las partes.

 

 

Ante un conflicto de intereses en el que necesitamos llegar a acuerdos con otras personas, la Mediación, como método de resolución de conflictos pacífico y dialogado, es nuestra mejor opción. La figura del mediador, como experto en gestión de conflictos, es de vital importancia para evaluar la idoneidad del procedimiento de mediación, y, si el conflicto es mediable, ayudar a las personas a comunicarse y a llegar a los acuerdos que estimen oportunos. Sin olvidar que lo más importante en la resolución de un conflicto es la predisposición de las personas a entenderse y a alcanzar acuerdos, de una forma respetuosa y dialogada.

 

 

María del Carmen García Jiménez
Mediadora Profesional